Esta etapa de la lectoescritura promueve el desarrollo de habilidades y destrezas previas al aprendizaje de la lectoescritura, tales como: espíritu de observación, imaginación, lenguaje oral, discriminación visual y auditiva, coordinación motriz, relaciones, secuencias lógicas y cumplimiento de instrucciones orales. Todo lo anterior, como una fase, especialmente destinada, a lograr la madurez necesaria, para que el niño esté en las mejores condiciones físicas, sociales, emocionales e intelectuales, para iniciar sistemáticamente su desarrollo educativo, fundamentalmente, a lo que concierne a la lectoescritura.






